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LOS RÍOS DE EXTREMADURA

   Nuestros ríos son de escaso caudal e irregulares, a excepción de los ríos de Gredos y el Tajo. A veces circulan encajados en valles profundos (Tajo, Almonte...), y a veces recorren lentamente las depresiones rellenas de sedimentos (Guadiana, Tiétar, parte del Alagón, etc.).


   Dos grandes ríos atraviesan Extremadura: Tajo y Guadiana. No obstante, en nuestra región hay también ríos y arroyos que no desembocan en ninguno de ellos.Mapa de ríos y cuencas fluviales de Extremadura Pertenecen, por tanto, a otras cuencas hidrográficas. Así, en el sur de Badajoz, ríos como el Bembézar (en la zona de Azuaga), el Viar (por Fuente de Cantos y Puebla del Maestre), la Rivera de Cala (que recoge arroyos del sur de Monesterio) y otros muchos arroyos llevan sus aguas al Guadalquivir. Y en la Sierra de Gata, en el norte cacereño, el arroyo Malena vierte sus aguas hacia el Duero. En consecuencia, Extremadura pertenece a cuatro cuencas hidrográficas.

   De cualquier forma, los dos cursos principales siguen siendo Tajo y Guadiana. El primero circula por la provincia de Cáceres, con dirección este-oeste y con un trazado más o menos rectilíneo. El segundo atraviesa la provincia de Badajoz (aunque algunos de sus afluentes nacen en Cáceres y un pequeño tramo de su orilla sea cacereño), y en su recorrido traza frecuentes cambios de dirección: en el embalse del Cijara, en Mérida, en Badajoz...
   En cuanto a su historia, ambos ríos son jóvenes. Hasta hace unas decenas de millones de años, los ríos de la Meseta se dirigían hacia el este, hasta un antiguo océano que con el tiempo ha quedado reducido al Mediterráneo. Cuando las placas tectónicas se movieron y África nos empujó contra Europa, la Meseta se inclinó hacia el oeste, hacia el Atlántico, de forma que los ríos antiguos desaparecieron y nacieron otros. Pero hubo un periodo intermedio en que la Submeseta sur estuvo ocupada por lagos en los que vertían las Lagunas endorreicas de La Albueraaguas de las montañas de alrededor, de forma que no escapaban hacia el mar. Eran por tanto zonas endorreicas. En esos lagos se depositaron las arcillas y arenas de muchas de nuestras depresiones. Poco a poco, los ríos que desembocaban en el Atlántico fueron labrando sus valles curso arriba (erosión remontante), y así conectaron finalmente, hace tal vez menos de 2 millones de años, con esas lagunas interiores, y permitieron el desagüe hacia el océano del territorio extremeño. Habían nacido el Tajo y el Guadiana.
    Parece, incluso, que ambos ríos estuvieron conectados, pues el Guadiana llegó a ser según algunos geólogos un afluente del Tajo. Cuando entra en Extremadura lo hace con dirección sureste-noroeste. Antiguamente pudo continuar con esa dirección hasta verter en el Tajo, pero al abrirse la portilla de Cijara (donde hoy se encuentra esta presa), el río cambiaría su dirección ya hacia el suroeste, alejándose y creando su propio curso.

    Para conocer mejor ambos ríos, conviene citar las diferencias que los separan:
1.- Aunque ambos disponen de un caudal muy irregular (con fuerte estiaje en verano y aguas altas en invierno), el Tajo lleva mucho más caudal que el Guadiana (220 metros cúbicos/segundo frente a 79). La razón Regímenes fluviales del Guadiana y el Jertees que el primero recoge las aguas de las zonas con más precipitaciones de Extremadura.
2.- Las aguas del Guadiana proceden exclusivamente de la lluvia (régimen pluvial), mientras que las del Tajo vienen también, en una pequeña parte, del deshielo primaveral de las cumbres de Gredos (régimen pluvionival). Estas aguas llegan a través de sus afluentes Tiétar y Alagón.
3.- El Tajo está completamente regulado por embalses, de forma que la cola de uno alcanza la presa del siguiente. El Guadiana, en cambio, aún conserva tramos por donde circula libremente, por ejemplo en casi todas las Vegas.
4.- El Guadiana a veces se encaja para formar un valle estrecho, El Tajo en la penillanura trujillano-cacereñapero otras veces circula por un valle amplio relleno de sedimentos arcillosos dedicados al regadío y muy poblado. El Tajo, en cambio, está siempre encajado en un profundo valle (más de 100 metros respecto de los terrenos de alrededor), con orillas escarpadas donde no es posible ni el cultivo ni el poblamiento. La razón está en que la distancia hasta el Atlántico es más corta para el Tajo, por lo que tiene más pendiente y, por tanto, más fuerza erosiva. Es por ello que ha excavado su valle mucho más que el Guadiana.


Mapa físico

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